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Vinicius de Moraes - Para vivir un gran amor




















" Para vivir un gran amor se necesita
mucha concentración y mucho tino, mucha seriedad,
poca risa... para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor es menester
ser hombre de una sola mujer;
pues serlo de muchas, ¡pucha!, es cosa fácil...
no tiene ningún mérito.

Para vivir un gran amor,
primero es preciso consagrarse caballero
y entregarse a su dama por entero,
sea como fuere.

Hay que convertir el cuerpo en una morada
donde se enclaustre a la mujer amada,
y luego apostarse afuera con una espada...
para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor es urgente,
descartarse al máximo de gente,
pues en general la gente envidia
al amor profundamente.

Hay que cortar con grupos y boites,
pasar de largo ante los cafés
y de todas sus tristes marionetas...
para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor, les digo,
se necesita mucha atención con el "mejor amigo",
que por andar solo se les puede pegar
hasta frustrar el gran amor.

Se necesita muchísimo cuidado
con aquellos que no estén apasionados,
pues quien no lo está se halla
siempre dispuesto a perturbar el gran amor.

Para vivir un gran amor, en realidad,
hay que compenetrarse de la certidumbre
de que no existe amor sin fidelidad...
para vivir un gran amor.

Pues quien traiciona su amor por vanidad
desconoce la libertad,
esa inmensa, innombrable libertad
que supone un solo amor.

Para vivir un gran amor, además de ser fiel,
se debe ser buen conocedor
del judo y del arte culinario...
para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor perfecto
no basta ser apenas buen sujeto;
es necesario también tener
grandes pectorales, pectorales de remero...

Es preciso mirar siempre a la bienamada,
y también a su viuda...
amortajada en su finado amor...,
como a la primer enamorada.

Es muy necesario haber previsto
un crédito de rosas del florista...
mucho mayor que el de la modista!!...
para complacer al gran amor.

Pues lo único que el gran amor quiere
es amor, amor, sin medida;
además un tutuzinho con panceta hace ganar puntos...

Se ganan puntos sabiendo prepapar cositas:
huevos fritos, camarones, sopitas, salsas,
strogonoffs; comiditas para después del amor.

Y qué mejor que ir a la cocina
y preparar con amor una gallina,
con una rica y sabrosa
farofinha para su gran amor.

Para vivir un gran amor es muy,
muy importante vivir siempre juntos,
y hasta ser, en lo posible,
un solo difunto, para no morir de dolor.

Es necesario cuidar permanentemente,
no sólo el cuerpo sino también la mente,
pues la amada acusa cualquier mezquindad
y el amor se enfría un poco.

Hay que ser cortés sin cortesía;
dulce y conciliador sin cobardía;
saber ganar dinero con poesía...
para vivir un gran amor.

Es necesario saber tomar whisky,
(¡con un mal bebedor nunca se arriesgue!)
y ser impermeable a las habladurías,
con las que el amor, no quiere saber nada.

Pero todo esto no sirve de nada
si en esta selva oscura y desvariada,
no se supiere hallar a la bienamada...
-para vivir un gran amor ".


Marcus Vinicius da Cruz de Melo Morais
(Rio de Janeiro, octubre 19 de 1913 / julio 9 de 1980)
.

Vinicius de Moraes
























Soneto
Esa mujer que se arroja fría
y lúbrica en los brazos, y a sus senos.
Me aprieta, me besa y balbucea
versos, rezos a Dios, votos obscenos.

Esa mujer, flor de melancolía
que ríe de mis pálidos recelos,
la única entre todas a quien di
caricias que jamás a otra daría.

Esa mujer que a cada amor proclama
la miseria y grandeza de quien ama
y feliz de mis dientes guarda huella.

¡Un mundo, esa mujer! Es una yegua
quizás, pero en el marco de una cama
nunca mujer alguna fue tan bella.





















Mujer al sol
Una mujer al sol es todo mi deseo,
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,

e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.


"Marcus Vinicius da Cruz de Melo Moraes"
( Rio de Janeiro - 19 de octubre de 1913 / 9 de julio de 1980)

Despedida y sollozos

























Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromò tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca.
Amor divinizado que se va.)

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasò.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste, pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dònde voy.
... Desde tu corazòn me dice adiòs un niño.
Y yo le digo adiòs.

"Farewell y los sollozos"
(Crepusculario - 1923)
Pablo Neruda

Música y Voz: Gian Franco Pagliaro
extraída de "A Pablo Neruda - Pequeña antología poética"

Desnuda eres tan simple .....


Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.
Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.
Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo
como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja,
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

(Cien sonetos de amor - 1939)
Pablo Neruda